Diseñadores, marcas y modelos de la actualidad con un mensaje del pasado

ALERTA: Siguen en boga los representantes de la moda tóxica y los estereotipos.

Son muchos los diseñadores jóvenes que representan el camino del futuro de la moda. Sin embargo, sus pasarelas, modelos fetiche, influencers a los que visten e incluso sus dichos parecen formar parte de antiguas políticas del mundo de la moda. Qué lejos queda la inclusión cuando quienes ganan terreno y espacios masivos siguen dando los mismos mensajes que aquéllos creadores de tanto trapo sucio. A los de antes les tenemos cierta pena y tolerancia por la edad, por la educación y quién sabe cuántas excusas más. Y las nuevas generaciones… ¿Qué argumento tendrán para seguir fomentando trastornos alimenticios y gordofobia?

Santiago Artemis, reconocido diseñador argentino, más por su excentricidad, su estilismo y sus viajes, o su jet lag, que por sus propias creaciones textiles, se ocupa siempre en sus redes y presentaciones en televisión de bordear lo incorrecto con lo que refiere a los cuerpos, tanto el suyo como los del resto, casi olvidándose de lo que puede provocar. En el medio sostiene alguna frase demagógica o realiza alguna acción por algún cuerpo que difiera de su bajada de línea estética para resultar un poco más “polite” pero sus continuos errores, que parecen contener muchísima intencionalidad, hacen que cualquier cercanía a la empatía termine arrasada por su verborragia y crueldad constante.


Artemis se refirió a Jimena Barón, quien actualmente solo sube fotos de delgadez para recordarnos cuánto cambió su cuerpo, en un vivo de Instagram de Lizardo Ponce como «la gorda esa” y pidió «Que no se venga a hacer la flaca».  Ni siquiera mostrar las costillas casi a diario le sirvió a la artista para que personajes como este dejen de considerarla parte de una disidencia corporal.

En la misma línea, nuestro poco empático diseñador argentino podría ser convocado para trabajar en marcas internacionales que parecen manejar el mismo estilo de pensamiento. Hace tan solo un año Forever 21, marca de baratijas no tan baratas para nosotros, se ocupó de regalar barras dietéticas juntos a sus ventas realizas de forma online. ¿Cuál era el mensaje subliminal? ¿Si no te entra… dejá de comer?


La marca se disculpó por las acciones que fomentan trastornos alimenticios alegando no tener la intencionalidad, pero el daño está hecho. Por desgracia, o por suerte, la marca que prometía desembarcar en Argentina nunca llegó a proveernos de sus prendas de alta calidad y consejos fit.

Siguiendo con las referencias internacionales, recordemos al icónico y fallecido diseñador Karl Lagerfeld quien antes de partir de este mundo nos dejó en claro que les gordes no pueden ser parte del mundo de la moda, la imagen y la tendencia ya que a nadie le interesan.  Según sus propias palabras es nulo el atractivo de las mujeres gordas porque lo único que hacían era «comer chips y estar sentadas en el sillón». Para este hombre que podría haber sido un faro en el camino de las mujeres y la identidad, fue mucho mas fácil pararse en un pedestal y escupir como llamas imposibles de apagar cientos de conceptos horribles que poco empatizan con las mujeres reales.


«Es linda pero está demasiado gorda” dijo el director artístico de Chanel para referirse a la talentosa y multipremiada cantante Adele, quien no necesitaba de sus consejos para triunfar y alcanzar el éxito a nivel musical.

Hernán Drago, modelo argentino de gran trayectoria y víctima de su imagen declara que ansía su retiro para relajarse con la comida y su cuerpo, para poder vivir con más libertad. No es posible que nadie se cuestione si este pensamiento está mal. Sin juzgarlo a él por el camino y responsabilidad en el mundo del modelaje, es necesario preguntarse si una persona debe vivir hasta sus cincuenta años atrapado por el espejo, contando calorías y viviendo en el gimnasio tan solo por conservar un trabajo.

“Si la felicidad me trae 3 o 4 kilos de más, bienvenido sea porque no voy a tener que hacer ninguna gráfica en calzoncillos. Voy a tener 55 pirulos y si no trabajás más de esto, ¿quién quiere tener la panza marcada a los 55? A mí no me mueve la aguja, como sí me la mueve hoy para defender la imagen y un cachet en este momento. Pero ya está, tuve 30 años la panza marcada ¡y si te he visto no me acuerdo!”, decía Hernán en una nota, deseando que los años pasen rápido para comer sin culpas.

La moda que incomoda debe quedar atrás y debemos luchar por ser nosotros quiénes incomodemos a los que la siguen proponiendo. Quizás a algunos representantes de la moda les hace falta un canje de comida para dejar de rechazarla tanto o una vida propia para no ocuparse de la ajena. El éxito no puede representarse en trapitos sucios que ya es hora de lavar y dejar secar al sol.

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