El corpiño: ¿prenda esencial?

Corpiño, sostén, brasier, sujetador… nombres para una prenda íntima que siempre es parte del guardarropa femenino e infaltable en el día a día por debajo de la prenda superior elegida. Sin embargo, y más en estos tiempos de cuarentena en el que muchas dejaron de usarlo por el home office y la comodidad, se plantea si su uso es realmente necesario y si este se daba por cuestiones de moda o de imposición para acercarse lo más posible al canon de un tipo de cuerpo determinado.  

Con aro o sin él, deportivos, de encaje, con tasas, sin breteles o con ellos… los hay de todos los tipos y para todos los cuerpos en función de las necesidades de cada una. Si bien son muy versátiles, muchas veces son más incómodos de lo que parecen y el hecho de llegar a casa y sacárselo significa un alivio. Pero si es un alivio… ¿para qué los usamos? 

Su historia: siempre una revolución. 

El antecesor del corpiño es el corsé: este fue una prenda que buscaba moldear los cuerpos de las mujeres y estrechar las cinturas. Su uso era muy incómodo y doloroso, por lo que siempre se buscaron otras alternativas. 

La idea de sostén ligada a como lo conocemos actualmente surge en 1913 en manos de una joven que, después de comprar un traje para una fiesta, vio que este no quedaba bien con el corsé e inventa una especie de sujetador de los senos con dos pañuelos blancos, una cinta y un cordón. La idea fue bien recibida y le vendió a una diseñadora los derechos y la patente por 1.500 dólares. Su uso se masificó en 1917 porque Estados Unidos le pidió a las mujeres que no usaran corsés en la Primera Guerra Mundial para ahorrar en metal y poder fabricar buques. 

Video de la historia de su creación





Sus formas y modos de uso fueron mutando, al igual que los distintos materiales de fabricación que fueron siendo utilizados para hacerlos. Significaron un gran avance en el mundo femenino y aunque fueron (y son) cuestionados y utilizados como símbolo de revolución en muchas marchas y protestas como símbolo de opresión y rebeldía, su popularidad y uso se mantuvieron dentro de todo en una misma línea. 

¿Usarlos o no? 

Lo cierto es que, si bien puede tener un significado opresor para algunas personas, médicamente no está ni indicado ni contraindicado: muchos especialistas ponen en contraste beneficios y contras. Lo esencial es que cada una pueda, dentro de sus comodidades y preferencias, elegir si usarlo o no sin ser atacadas ni sentir vergüenza por mostrar su verdadera forma y no la impuesta por la moda clásica. Y en caso de optar por él, elegir la mejor versión y la y más cómoda para quien vaya a usarlo (como tops deportivos o corpiños sin aro), o la que más guste.

Algunos pros sobre su uso: 

1. Para evitar la flacidez si haces deporte 
Estudios han demostrado que los deportes de impacto sí afectan negativamente a las fibras que los sostienen. Dependiendo el tamaño del busto, se calcula que puede haber un desplazamiento vertical de hasta 4 milímetros. 

2. Cuesetiones estéticas
El corpiño puede hacernos sentir más sensuales, ya que su fin principal es embellecer el busto. El sentirnos conformes y con confianza, puedee ayudar al autoestima de algunas mujeres.

3. No es cierto que cause enfermedades 
El mito de que el corpiño causa cáncer de mama es falso. Científicos de Seattle realizaron un estudio entre 2000 y 2004 y concluyeron que no hay relación entre los hábitos de uso de esa y la enfermedad. 

Algunas razones para no usarlo: 

1. La libertad que nos genera 
Sin el corpiño reinvindicamos el derecho a ser nosotras mismas. El no usarlo se convirtió en uno de las nuevas actividades en nuestra rutina. Estamos rompiendo con esa presión social, haciendo nuestras propias reglas. 

2. La comodidad  
Dependiendo el tamaño de los pechos, el sostén ejerce cierta presión sobre el pecho y la espalda. Sin embargo, en algunos casos de gigantomastia o mamas muy grandes, el usar sujetador alivia la columna, explicó el doctor Ángel Martín, médico estético y cirujano.

3. Su utilidad fisiológica está en entredicho 
El profesor Jean-Denis Rouillon explicó que los corpiños no evitan el dolor de espalda ni previenen el debilitamiento de los tejidos y la caída inevitable del pecho por efecto de la gravedad. Dijo que no hay estudios que demuestren una clara relación entre el uso del sujetador y la salud del busto. 

4. Mejora la piel 
La ropa sobre la piel dificulta la transpiración, lo que puede llegar a generar irritaciones. La presión ejercida por el sujetador puede dificultar la circulación sanguínea y complicar el drenaje natural. No llevarlo mejora la oxigenación de la piel en esa zona.  

Todo va a depender, como ya dijimos, de la preferencia y comodidad de cada mujer.

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